SALUD MENTAL: Breve historia de familias y hospitales

“Vivimos en el mejor de los mundos posibles”, me reconforta recordar al gran filósofo Voltaire y esa gran ironía que denunciaba en pleno absolutismo en su atrevido y fascinante libro “Candido” porque lamentablemente seguimos viviendo en el “mejor” de los mundos posibles.
Unidades de salud mental llenas de farragosos protocolos, psiquiatras con mucha preparación e inteligencia pero sin herramientas para ayudar a lo que les dicta el corazón y la razón,
familias destrozadas y abandonadas a su suerte y ríos de lágrimas en las puertas de los
hospitales, de esas que hierven en lo profundo del alma y que no pueden aflorar porque el desmedido sufrimiento lo impide, ese que va carcomiendo las ganas de vivir de los familiares que cuidan, familiares que me gusta llamar “seres de luz”.
Quiero contaros una historia, una de tantas que se pierden por no ser escritas, una de tantas que han sido vividas una y otra vez sin reparo, sin consuelo y lo peor, sin justicia.
Cosentino y Lyuba eran personas sanas, alegres, con una bella familia y amigos. Un día enfermaron, no pudieron soportar el “descenso a los infiernos” junto a sus hijos, que nacidos de un amor desmedido habían sido absorbidos por una enfermedad mental galopante que les llevaba constantemente a las puertas de urgencias de los hospitales.
En ese trayecto de años de lucha, Cosentino y Lyuba se quedaron solos, con la peor de las soledades y el más sangrante de los ostracismos. Sin rumbo, sin brújula, sin herramientas y en total oscuridad en medio del océano pacífico del sistema sanitario, con olas que amenazaban con destrozar esa familia tan feliz que siempre habían sido.
Lyuba y Cosentino eran los padres de Irene, una persona adorable y brillante con enfermedad mental. Un día al volver de un breve viaje para recuperar su relación de pareja, aconsejado por sus terapeutas (pues los familiares también enferman mentalmente) se encontraron con el comedor de la casa “patas para arriba” y dos informes, de días consecutivos de los que extrajeron la siguiente información que les dejó helados.
Irene el pasado 15/8/2025 llamó al teléfono de urgencias, fue trasladada en ambulancia no asistida al Hospital por ideaciones de muerte, por fortísima ansiedad, estar muy inestable emocionalmente y lo más objetivo y destacable: por autolesionarse.
Ese mismo día, ya de noche, sin nadie cercano para recogerla fue dada de alta y se fue a casa sola, con su vergüenza, con su dolor y con su enfermedad a cuestas.
Solo un día después, el 16/8/2025 Irene vuelve a llamar al teléfono de urgencias, esta vez totalmente desbordada y muy asustada. Es trasladada al Hospital de nuevo pero esta vez en servicio de ambulancias urgente por querer quitarse la vida con una gran cantidad de pastillas (¿lo hacen porque creen ciegamente que la cantidad será el elixir que curará su dolor?).
En ese momento Lyuba y Cosentino entendieron todo el desorden y aparato quirúrgico que habían encontrado en el comedor de la casa cuando volvieron del viaje que se supone que iba a ser sanador y reparador.
En ese mismo instante de lucidez los padres recibieron una llamada del Dr Psiquiatra, quería verlos para hacerles una propuesta: Irene volvería a casa ese mismo día por no haber indicios para ser ingresada y ser controlada en el hospital. A cambio los padres (recordemos en tratamiento psiquiátrico) deberían acompañar a Irene a su Unidad de salud metal de referencia y a supervisar la medicación de su hija (sin ser profesionales de la salud mental).
El mismo día que le dieron el alta desapareció del domicilio familiar Irene.
Ella sigue viva, eso creen saber sus padres, al menos tenemos claro y sabemos que “vivimos en el mejor de los mundos posibles”, donde las fuentes lanzan chocolate y los adoquines de las calles son de caramelo eso al menos hasta que llegas a la puerta de un hospital, allí la #patologíadual pide las monedas para el barquero, pues nuestros chicos están en la laguna estigia, ni aquí, ni allá esperando una comprensión que no llega, una sociedad que llega con retraso, una primavera que no existe, un mundo sin reparo.
Te queremos y te esperamos.
Aquí estamos Irene.![]()
(#Testimonio grupos #AyudaMutua)



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